Google+

lunes, 22 de enero de 2018

Ojo que Puigdemont va a seguir teniendo el comportamiento gamberro que lleva exhibiendo desde hace meses

Empiezan otra vez las sesiones de circo con el parlamento catalán como sede del espectáculo y Carles Puigdemont como estrella principal del esperpento. La cuestión está ahora en tirar de la goma hasta que esté a punto de romperse, todo ello a mayor gloria, protagonismo y supervivencia del ex presidente fugado de la Justicia.

Otra señal del desafío a los suyos propios la dio la semana pasada cuando pretendió que la Mesa autorice que él y los suyos de Bruselas emitan el voto delegado. Se trata de poner en un brete al recién nombrado presidente del ParlamentRoger Torrent, al que pretende humillar de entrada forzándole a acudir a visitarle a Bruselas como si él fuera una autoridad en ejercicio y el otro un lacayo a su servicio.

Lo malo para él es que los otros no quieren seguir dándole vueltas a una noria de la que ya se ha demostrado que no van a sacar agua. No quieren volver a desobedecer al Tribunal Constitucional, no quieren poner en pie “la república catalana” en atención al mandato de un pueblo que ha dado la victoria a un partido constitucionalista por más que la ley electoral les haya otorgado la mayoría en escaños. Está más claro que el agua que no quieren volver a recorrer ese camino.

Pero Puigdemont va a seguir teniendo el comportamiento gamberro que lleva exhibiendo desde hace meses. Lo ideal para él sería conseguir presentarse por sorpresa en el parlamento e intentar ser investido allí mismo, sobre la marcha. Sabe que sería inmediatamente detenido y encarcelado pero en ese caso él representaría el papel de líder legítimo democráticamente elegido por la Cámara y luego encarcelado por un Estado que no respeta la democracia y desprecia la voluntad popular.

Por ese motivo el Gobierno de Mariano Rajoy no puede esta vez permitirse un fallo tan garrafal como el perpetrado el 1 de octubre y de cuyo fracaso se derivan todas las consecuencias que hemos vivido desde entonces. Es decir, bajo ningún concepto se puede permitir que el fugado se presente en carne mortal en el Parlament.

Reflexión sobre violaciones y minifaldas


domingo, 21 de enero de 2018

Pasión Vega en el Arriaga

Pasión Vega ha vuelto al Teatro Arriaga, un escenario que ya conquistó en 2009, para presentar su nuevo trabajo titulado 40 Quilates,  en un concierto en el que no han faltado las canciones más emblemáticas de sus más de 25 años por los escenarios.

Es una artista de las que arrolla en directo, gracias a su capacidad para conectar con el espectador, cantando y contando historias cercanas que conmueven. 

Su gran expresividad interpretativa y su calidez vocal extraordinaria, acompañada de siete grandes músicos sobre el escenario han convertido la tarde de hoy en un entrañable encuentro. 

Por un espacio en Getxo que homenajee a Ramiro Pinilla

Más de un centenar de personalidades del mundo de la cultura, la enseñanza y el derecho y familiares directos del escritor Ramiro Pinilla han pedido al Ayuntamiento de Getxo (Bizkaia) que destine un edificio del municipio a acoger un espacio que honre la memoria y obra del creador getxotarra, fallecido hace dos años.
Todos ellos solicitan a la corporación getxotarra, municipio en el que vivió y situó la acción de alguna de sus novelas más reconocidas, como "Las ciegas hormigas", que destine el edificio denominado La Venta, del barrio de Andra Mari, a acoger dicho espacio en honor a su obra y memoria.
Consideran que dicho inmueble podría albergar, además, el primer museo del municipio y cobijar el taller de escritura que en torno a Ramiro Pinilla se reunió (y aún sigue haciéndolo) todos los lunes desde hace casi 40 años.

sábado, 20 de enero de 2018

La playa de Sopelana hoy


¿Y las mujeres? Algo tendrán que decir ¿No?

Llama la atención la mayoría varonil de la foto.
Sobre todo si tenemos en cuenta que el objetivo
de la firma en aumentar la natalidad.
Si no fuese triste la realidad que nos presentan, 
sería para insertar la foto en una sección de humor.

viernes, 19 de enero de 2018

Volviendo a la casilla de salida. ¿Y ahora qué? ¿La misma medicina?

Quiero ser optimista

A pesar del discurso inicial del presidente de la mesa de edad, Ernest Maragall, en la cita inicial de ayer, existen algunos motivos para ser optimistas. La renuncia, ayer, de Puigdemont y los cuatro exconsellers exiliados en Bruselas al voto delegado en la constitución del Parlament fue una buena noticia. 
Porque evitaba más que probables recursos de otras fuerzas (si no hubiera habido tal renuncia). Es decir, porque sorteó en la primera sesión una oportunidad para adentrar la legislatura en el pedregal. 
No hay, sin embargo, motivos para confiar en que esta actitud será siempre predominante. Ni para pensar que Puigdemont, quien insiste en ser investido presidente a fin de mes pese a las advertencias de los letrados del Parlament de que eso es legalmente inviable, no vaya a tratar de tensionar la situación. 
Dicho lo cual, está claro que la nueva legislatura tiene que ser la de la recuperación de las instituciones catalanas. Y eso sólo será posible si en el Parlament domina la sensatez y se dialoga, si el Govern gobierna para todos y si la ley se respeta en toda ocasión. ((http://www.lavanguardia.com)

jueves, 18 de enero de 2018

Nada apunta a una solución ni cómoda, ni inocua, ni mucho menos rápida.

A estas alturas no creo que haya nadie que se atreva a adivinar como acabará el nuevo lío que se inicia hoy en el Parlament con la elección de la mesa. Tenemos por delante nada menos que 2 meses 2, durante los que el espectáculo estará garantizado. El espectáculo y las emociones fuertes, pero nada más que eso: nadie está pensando en ocuparse de los problemas de los catalanes, ni es formar un Gobierno útil, ni en la forma de revertir los dos desastres que ha traído ya el procés: el económico (con la fuga de miles de empresas) y el sociológico (con la quiebra social profunda de la sociedad catalana).
En lugar de eso, es inevitable que la atención y también el morbo se dirijan a tratar de adivinar cuál será la próxima sorpresa: si será un plasma, si lo será la llegada de políticos presos a la cámara, quizás lo sea alguna detención espectacular con cámaras delante ¡vaya usted a saber! Lo seguro es que, de hoy a que algo parecido a la normalidad regrese a las instituciones de Cataluña va un trecho largo en el que podemos esperar de todo. Las nuevas elecciones, que parecieron la salida natural hacia la normalización política, no han servido. Como era de suponer, los catalanes piensan más o menos lo mismo que en las anteriores, solo que ahora con más mala leche acumulada. Nada apunta a una solución ni cómoda, ni inocua, ni mucho menos rápida.

Winston Churchill y el instante más oscuro.

Lo tiene todo. Una historia basada en uno de los episodios más importantes de la guerra más descomunal que ha visto el ser humano. Un plantel de actores consolidados y un excelente protagonista con una transformación física inverosímil. Mientras ves la peli se te olvida tras un par de escenas que el actor que interpreta al Primer Ministro británico es el mismo que Drácula, James Gordon o George Smiley.

Una película que basa su mensaje en la fuerza de los diálogos y en lo que implican las palabras, quizás se echa en falta un poco más de dinamismo.

El actor consigue que durante gran parte del nudo de la película notemos su soledad ante sus rivales políticos y el pueblo. Muchos se han rasgado las vestiduras ante la escena del metro pero, sabiendo de antemano que este tipo de películas se toman muchas licencias, es una secuencia bien insertada y con mensaje de rigurosa actualidad: la necesidad de dar un verdadero protagonismo al pueblo en la democracia. ¿Os imagináis a Rajoy en un vagón de metro hablando con los pasajeros?

En definitiva, El instante más oscuro es una entretenida película histórica que cuenta con el plus de una extraordinaria interpretación y alguna que otra reflexión política interesante. Desde luego, no contamos con figuras tan capaces como la del citado Churchill en la actualidad.