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martes, 17 de octubre de 2017

La pelota en el tejado de ...

domingo, 15 de octubre de 2017

El “procés” y el sindicalismo catalán

Uno de los éxitos más determinante del discurso del independentismo en Catalunya ha sido el haber conseguido que también algunos sectores de la izquierda y del sindicalismo en Catalunya hayan hecho suyo la repetida idea que “Lo nacional y lo social van unidos”, como si fuera un axioma que significa que "no hay solución a los problemas sociales sin independencia". Así lo han venido repitiendo los principales líderes del movimiento independentista y así lo expresa también, con meridiana claridad, el MANIFIESTO de Sindicalistes de CCOO per la Independència i la República Catalana cuando afirma “la independència de Catalunya i la construcció de la República Catalana és l’única solució per aconseguir una societat méjusta, socialment progressista i lliure”. 
nuevatribuna.es/opinion/quim-gonzalez-muntadasl
Es un mensaje potente y eficaz que se repite desde todos los sectores ideológicos, sean ultra liberales o antisistema, que apuestan por la independencia. Ha servido para arraigar la idea en gran parte de la sociedad catalana, de que la esencia de los problemas sociales que padecemos y su solución se explica principalmente partiendo de dónde se ejerce el gobierno. Y no por el ideario de las políticas que se aplican. Dicho de otra manera, nos dicen que lo esencial no es si el gobierno es de derechas o de izquierdas, progresista o conservador. Así, dicen, lo determinante es si gobierna desde la Plaza Sant Jaume o desde la Moncloa. 
Lo que explica, que durante estos últimos años el eje sobre el que ha girado la discusión y la movilización social en Catalunya, también por una parte de la izquierda catalana y de las organizaciones sindicales, haya sido el conflicto territorial, respondiendo a la idea de que “lo nacional primero y lo social después”. Y ha servido para reafirmar la tesis del nacionalismo entre amplios sectores de la clase trabajadora: “sin independencia, nuestros males no tienen remedio”.
Esta tesis ha permitido a la derecha nacionalista, que ha gobernado durante décadas Catalunya, diluir su responsabilidad de los déficits que padecemos en aquellas materias de las que ha tenido plena responsabilidad por estar transferida sus competencias.
Constituye un grave error aceptar, desde una parte del sindicalismo y la izquierda, que "no hay solución a los problemas sociales sin independencia”. Es aceptar la falacia del enemigo externo común y afirmar que los déficits que padecemos nosotros (Catalunya) son a causa de ellos (España), en lugar de responsabilizar a las injustas políticas económicas y sociales que han compartido el Govern de Catalunya y el Gobierno de España y que provocan un reparto injusto de la renta y la desigualdad de oportunidades.
Esperemos que el sindicalismo catalán evite cometer ese grave error, por el bien de los valores e intereses que representa, de subirse, o dejar que le suban, al árbol equivocado de la independencia para evitar que nos pille el toro verdadero que son los problemas sociales.
Vienen jornadas trascendentales que reclaman a las dos grandes organizaciones sindicales de Catalunya, CCOO y UGT, acierto y claridad en sus planteamientos y valentía para defender su autonomía. 

Un sueño de Puigdemont


sábado, 14 de octubre de 2017

«Eres la vergüenza de Catalunya. Por las barbaridades que dices no mereces ser catalán. En el país nuevo no te querremos»


Creo que la última declaración de PIMEC 
refleja lo que piensa mucha gente: 
hay que respetar la legalidad
pero sin enterrar los sentimientos
El problema es cuando la emoción 
-que siempre acompaña a la política- 
se convierte en irracional 
y degenera en fanatismo.
¿Está pasando ahora? 

El pasado viernes nos impactó 
un tuit de G.N.F. que, en catalán, 
se dirigía así a Joan Manuel Serrat
«Eres la vergüenza de Catalunya. 
Por las barbaridades que dices 
no mereces ser catalán. 
En el país nuevo no te querremos». 

Ya sabemos que un tuit es solo un tuit… 
pero ayuda a su compañero. 
Y los ataques a Serrat dejan entrever 
un 'apartheid' político-cultural de la peor especie. 

Si le humillan a él, 
¿qué puede temer el ciudadano anónimo, 
sospechoso de españolismo, 
de algún grupo de hiperventilados?

Políticamente hablando, este fin de semana va a ser muy largo

Parece claro que terminado el fin de semana en el que estamos, si el insensato Puigdemont no rectifica, el Gobierno intervendrá la autonomía de Cataluña. 

De momento, al día de hoy, lo único que podemos confirmar, se ha producido el milagro: Rajoy y Sánchez, que se llevan a matar, han decidido compartir la cama a condición de no empujarse. Incluso han convenido no agolparse a la salida, ya que todo debe ir por su desorden previsto mientras Junqueras ya descarta la solución de convocar elecciones. Algunos carteles son esperanzadores: «Cataluña sí, España también», pero el plazo se agota antes que la paciencia. 

El Gobierno intervendrá la autonomía de Cataluña y Rajoy, que es lento, «como un diccionario abierto por la palabra tortuga», debe abrir ventanas para que se escapen los que huyen, sin que tengan que saltar.

En cualquier caso, políticamente hablando, este fin de semana va a ser muy largo y vamos a escuchar "aparentes posiciones definitivas radicalmente contradictorias". Al tiempo.

viernes, 13 de octubre de 2017

"Reflections'' del Guggenheim Bilbao

Excelente trabajo el que presenta el museo bilbaíno a toda la gente que estos días disfruta de Bilbao. El relato visual que hasta hoy tomará forma en la fachada ha sido un homenaje a la creatividad de la ciudad. 

Empieza con un guiño al pasado industrial de Bilbao, con imágenes y ruido de cadenas, y acaba con una hermosa danza de colores. 

Mientras, las luces crean juegos con las grandes obras que se encuentran fuera del edificio: El gran árbol y el ojo de Anish Kapoor, y Mamá, la araña gigante de Louise Bourgeois, arrojan su sombra en las paredes, y la enorme mascota colorida Puppy, de Jeff Koons, esparce flores. 

Merece la pena acercarse. Pero si no puedes, he aquí el vídeo completo.


Quiero creer que hay motivos para el optimismo.

eldiario.es/escolar
¿Podríamos estar mejor? Sin duda. Pero también es indudable que podríamos estar mucho peor. La crisis de Estado sigue abierta en Catalunya. También están abiertas unas heridas profundas en la convivencia que tardarán mucho tiempo en cicatrizar. Sigue sin resolverse el problema de fondo: esos dos millones de catalanes que se quieren marchar, y que España parece incapaz de ilusionar. Pero en los últimos días, contra todo pronóstico, hemos bordeado un terrible abismo sin que nadie se haya tirado por él.

Hay quienes creen que solo se entiende lo ocurrido si hay mediadores que han trabajado discretamente con ambas partes para abrir esta salida. ¡Ojalá tengan razón!