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sábado, 4 de julio de 2015

No se lleva a un pueblo al borde del precipicio para escapar del callejón sin salida en el que uno mismo se ha metido.

He hablado bastante de la cólera que me inspira la Europa sin alma de nuestros días, la Europa sin un proyecto digno de tal nombre e infiel tanto a sus valores como a sus padres y momentos fundadores; he denunciado bastante la ceguera de la mayoría de los actores de entonces (con algunas notables excepciones, como Jacques Delors) hacia las artimañas que, quince años atrás, hicieron posible la entrada precipitada de Grecia en la eurozona; como para callarme ahora los sentimientos que me inspira la actitud del señor Tsipras en los últimos tiempos.
Porque, al fin y al cabo, ¿qué le pedían en este punto de la historia los representantes de eso que, utilizando una retórica similar a la de la extrema derecha griega, él insiste en llamar “las instituciones”? Fortalecer y desarrollar su hacienda, replantearse las jubilaciones y la reducción de su presupuesto de defensa, fundamentalmente.
Puede que la señora Lagarde, su bestia negra junto con la señora Merkel, no haya sabido comunicarlo adecuadamente. Eso también es cierto. Pero los insultos y tampoco ayudan a que la otra parte te entienda mejor.
Y cuando el acuerdo estaba cerca, tanto que él mismo envió una carta aceptándolo, él decidió romper las negociaciones unilateralmente el viernes 26 de junio. Eso, en la mayor parte de la ciudadanía europea, no gusto.
El señor Tsipras optó por responder recurriendo una vez más a la retórica de la extrema derecha sobre la supuesta “humillación griega”.
En lugar de señalar a los verdaderos responsables de la crisis, que son, entre otros, los armadores con cuentas en los paraísos fiscales o el clero exento de impuestos, ha preferido reiterar hasta la saciedad el antiguo sonsonete nacional-populista sobre el malvado euro que estrangula a la democracia ejemplar.
¿Grecia no merece nada mejor que los últimos gobiernos chupópteros que ha tenido o este último, bastante demagogo y pirómano que se ha aliado con los neonazis de Amanecer Dorado para imponerle al Parlamento su proyecto de plebiscito?
Fue el mismo Alexis Tsipras quien replicó “la pobreza de un pueblo no es un juego” cuando, durante las últimas fases de la negociación, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, afirmó “the game is over”.
Pues bien, dan ganas de devolverle el cumplido y de recordarle que la pobreza de un país tampoco se la juega uno al póker ni a la ruleta griega, y que no se lleva a un pueblo al borde del precipicio para escapar del callejón sin salida en el que uno mismo se ha metido.

viernes, 3 de julio de 2015

Un mundo sin Dios ¿sería un mundo objetivamente mejor?

Sería, para empezar, un mundo sin coartadas. Tanto para hacer el mal como para hacer el bien.
Debe de ser tan extraño relacionar violencia y religiones que el primer impulso de los gobernantes es llevarse las manos a la cabeza y decir que esto no es cosa de creyentes, el colectivo más pacífico de la historia. Pero el Estado Islámico es una organización de gente que cree en Dios, y el deseo de ese Dios es ver a los infieles sin cabeza. La lucha contra el fanatismo es la lucha contra esa interpretación de la religión, como hay otras tantas interpretaciones que promueven el amor y la piedad, dos aspectos para los que también están dotados los ateos. A esas no hace falta combatirlas, pero tampoco conviene decir lo buenas que son. Porque no son buenas.
En atribuir las buenas acciones a la voluntad de Dios o hacerlas bajo su amparo, o convertir la conducta propia en una especie de transmisión divina según la cual es la religión la que te hace buena persona, hay algo de subterfugio moral, un salvoncoducto de consecuencia escandalosa: si no creyeses en Dios, ¿harías lo contrario? No, Dios no es bueno. Y sí, Dios está detrás del IS, y lo ha estado de la mayoría de horrores de la Historia, y al contrario de los biempensantes de hoy, cuando escucho religión veo violencia, desde la interpretación judeocristiana del Génesis, con un asesinato entre hermanos, hasta Alá en manos de los terroristas.

miércoles, 1 de julio de 2015

Yo voy con Grecia

No es la economía, idiota. La crisis griega es una cuestión más política que económica por mucho que traten de convencernos de lo contrario. Todo problema tiene varias soluciones y es una decisión del Eurogrupo intentar imponer a Grecia una única salida: la que dicta la Troika. El rapto de Europa por los mercados. Para ellos nunca hay más alternativa que la suya, así que no hay alternativa. Si dicen que los griegos tienen que tirarse por el Monte Taigeto desde el que los espartanos lanzaban a los delincuentes, a los traidores y a los niños no aptos, los políticos europeos se ofrecen gustosamente a darles el empujón. Y esto es lo que han hecho, ordenar que sean arrojados al pozo de la austeridad como si fueran deshechos, vulgares ladrones, traidores al dios financiero.
Tsipras ha hecho lo que tiene que hacer un presidente de una democracia y lo único que podía hacer para seguir siéndolo: preguntar a su pueblo en un referéndum. Parece una locura en estos tiempos pero era lo más sensato. Fue votado para oponerse a la austeridad, no tiene la legitimidad de una mayoría absoluta para elegir por su cuenta y una decisión tan crucial debe consultarla. Si hubiera aceptado las condiciones de la Troika, habría tenido que dimitir. Si los griegos eligen aceptar el plan europeo, ha insinuado que lo hará para convocar elecciones. Es su manera de presionar a los suyos, claro, pero también un compromiso. La democracia otra vez viene de Grecia. Me das un ultimátum, te doy un referéndum. Es una mezcla de espíritu ateniense y espartano. Espartanos, si tenemos que morir que sea matando. Atenienses, si vamos a pelear que sea con el voto en la mano.

martes, 30 de junio de 2015

Ongi etorri, Ruoff


Dominion Bilbao Basket y el jugador Alex Ruoff (1.98/28 años) 
han alcanzado un acuerdo por el que el exterior norteamericano 
se convertirá en hombre de negro las dos próximas temporadas.

Kepa Junkera cierra brillantemente las fiestas de Sopela.


Kepa ha presentado su nuevo disco 
y ha terminado también con sus viejos éxitos,
como, por ejemplo Bok-Espok



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Por otra parte, y sin nada que ver con lo anterior,
los que no se conforman con el brillante final de fiesta estaban horas más tarde, en las primeras horas del martes, bien en las txosnas cantando "Todos los días sale el sol" con más ánimo de joder a la más que involuntaria audiencia o, también, cinco de ellos, ni una más ni uno menos, tocando el txistu y el tamboril  por el centro del pueblo con más ánimo de tocar las pelotas al vecindario que de embelesarnos con sus acordes.
A ver si poco a poco acabamos con la mala educación
de los de casi siempre.

lunes, 29 de junio de 2015

Cumplir. Grecia sí ... ¿y los demás?


domingo, 28 de junio de 2015

Orgullo rural, orgullo necesario


Salir del armario, mostrarte tal y como eres, 
llevar una vida en pareja siendo homosexual, 
o nacer transexual en un pueblo pequeño o mediano 
no es nada sencillo; mucho más difícil, desde luego, 
que hacerlo en una gran ciudad. 
De ahí la importancia de reivindicar 
la igualdad de las personas LGTB en el ámbito rural.

Que nadie lo dude: 
Un gesto pequeño como el de colgar la bandera arcoíris en el ayuntamiento de un pequeño pueblo
o de una pequeña ciudad es algo muy grande,
que cuenta mucho,
pues al tratarse de un gesto inclusivo
a más de uno le hará sentirse mejor, más libre.
Os deseo a todas y todos un feliz Orgullo 2015.