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sábado, 10 de junio de 2017

Hay partido, y el lenguaje del miedo podría tener las patas muy cortas.

May convocó las elecciones pensando que podría fulminar a su oposición. Lejos de lograr su objetivo, lo que ha pasado en Reino Unido es que ha ganado fuerza y posiciones Jeremy Corbyn, el candidato laborista más a la izquierda de las últimas décadas. 

eldiario.es/zonacritica/Jeremy-Corbyn-vence-miedo
La clave de Corbyn ha sido su defensa de la educación y sanidad públicas de calidad, en favor de la nacionalización de diversos servicios, en contra de los recortes.

Frente a él, May ha sido la candidata del retroceso en derechos, de la xenofobia, de los recortes, de la austeridad en favor de las élites, del miedo como forma de control.
La conservadora defiende el encarecimiento de la contratación a extranjeros y su atención sanitaria, habla de la “superioridad de los valores británicos” con un “hasta aquí hemos llegado”, niega la entrada a refugiados en situación de necesidad urgente mientras defiende más gasto en Defensa y en nombre de la “seguridad” aboga por cambiar “las leyes de derechos humanos”, siguiéndole el juego al terror. 
La líder de los tories representa esa opción que quiere hacernos creer que hay que sacrificar conquistas sociales mientras opta por matar moscas a cañonazos a base de invasiones, bombardeos y reparto de armas: una estrategia que diversos gobernantes han aplicado desde hace años y que no solo no ha terminado con el terrorismo, sino que ha contribuido, y mucho, a su propagación.
Hay políticas abocadas directamente al precipicio, en sentido contrario a la paz y el bien común. Forman parte de una tendencia que pretende imponerse, como una carrera hacia adelante de este modelo actual empeñado en mudar de piel para perpetuarse, que no duda en provocar más dolor antes de asumir que sus políticas no han funcionado. Capaz de las mayores distopías antes de reconocer que le toca pasar página.
Con sus resultados, Corbyn ha venido a ratificarlo: es tiempo de hablar claro, de denunciar el saqueo al servicio de una minoría, de apostar por políticas valientes que busquen un cambio real y no solo un maquillaje. Theresa May ha salido debilitada de los comicios. Convocó las elecciones para consolidarse y no solo no lo ha conseguido, sino que se ha quedado peor de lo que estaba. Hay partido, y el lenguaje del miedo podría tener las patas muy cortas.


viernes, 9 de junio de 2017

Theresa May debería renunciar tras el retroceso


La primera ministra convocó estos comicios porque quería un mandato con mayoría absoluta. Lo que ha obtenido es una pérdida de asientos para los conservadores, una pérdida de votos y una pérdida de confianza. Yo diría que es suficiente para marcharse.
Corbyn

La negociación política con la UE cambia radicalmente.

El varapalo del Constitucional


jueves, 8 de junio de 2017

May termina mal la campaña. ¡Ojalá Corbyn pueda dar la sorpresa hoy!

/www.elmundo.es/opinion
El último atentado islamista en Londres ha irrumpido de lleno en la recta final de la campaña electoral británica. La tragedia ha sobrecogido de nuevo al Reino Unido y al resto del mundo, pero las consecuencias de las noticias que se van conociendo al hilo del avance de las investigaciones policiales pueden dejar también secuelas políticas a corto y medio plazo en los británicos.

Estos fallos flagrantes, tanto de la Olicía como del Servicio de Inteligencia británico, han determinado los últimos días de campaña y quién sabe si el resultado del próximo jueves. El enfrentamiento entre May y el candidato laborista a propósito del atentado ha sido duro, recordando lo ocurrido en España tras el 11 de marzo de 2004, cuando el Gobierno 'popular' y el PSOE se enzarzaron sobre la autoría de la masacre y los socialistas montaron una campaña en plena jornada electoral criticando con dureza la gestión del PP tras el atentado.

May inició la campaña electoral con una ventaja de veinte puntos sobre Corbyn en algunas encuestas, ahora esa distancia no supera los cuatro puntos. Además, la caída de popularidad de la primera ministra es dramática. Lo que hace unas semanas parecía un paseo militar para May se ha convertido en una subida escarpada que puede no tener un final feliz.

Aunque Corbyn acepta el resultado del referéndum por el que el Reino Unido abandonará la UE, su postura es mucho menos dura que la de May. Ha dicho en la campaña que nunca irá a Bruselas con actitud "amenazante", sino para reconstruir una relación de confianza para alcanzar un acuerdo "razonable" para ambas partes.

miércoles, 7 de junio de 2017

Plurinacionalidad: España frente al espejo sociológico

Durante décadas, los acuerdos a los que han llegado los viejos partidos, incluyendo entre ellos a algunas formaciones nacionalistas, han propiciado que exista una sola manera de entender lo común, reproduciendo el discurso centralista legado por el franquismo como una clara manifestación de su voluntad hegemónica, cuya mayor fortaleza ha residido en su capacidad para enviar a los márgenes del sistema a quienes han cuestionado su principal fundamento: la desigualdad social. Afortunadamente, parece que eso por fin está cambiando.  
Nuestra sociedad no tiene más enemigos que aquellos que se han empeñado en describirla como una "foto fija", como si no hubiera pasado casi un siglo desde que Ortega y Gasset emitiera su juicio invertebrado. Los distintos países y regiones que dan forma a España, y también las personas que los habitan, han contribuido a enriquecer nuestro carácter diverso, nuestra mixtura, nuestro rostro plurinacional. Solo nos falta trasladar ese paisaje a las instituciones públicas como parte de un ejercicio constituyente.
Cuanto antes nos reconozcamos frente a ese espejo sociológico, antes podremos dar soluciones a nuestra realidad desigual. Se trata de ejercer la democracia, acordar lo común integrando a las partes, a todas las partes. Nos toca poner la patria al servicio de la gente, porque sin gente no hay patria que valga. (www.eldiario.es/tribunaabierta)

Imaginen ... nuevos vientos en Europa. Los británicos tienen ahora la palabra.

Mañana los británicos mueven pieza en el tablero de una partida global. Cada vez son más parecidos los problemas y las soluciones en los no tan distintos países. Hablar de Theresa May es, en cierto sentido, hablar de Trump o de Rajoy. La alternativas no son tan similares, lo positivo es que las hay.

Imagen t texto :eldiario.es/ zona critica
Por muchas razones, por su inconsistencia de la que ha dado sobradas pruebas en la campaña, por su ideología fuertemente conservadora, May es la Trump británica. La diferencia más notoria es que ella no hace muecas infantiles de continuo, ni "pucheros" cuando se enfada, ni se pelea con cuantos se encuentra a su paso como el presidente estadounidense. Tampoco juega May en Twitter tanto como Trump. En ese sentido se parece más a Rajoy, huyendo de los periodistas y de debates que la comprometan. Le ha restado simpatías, en el Reino Unido esa actitud importa.

El capitalismo ha ido demasiado lejos. En su crisis y en sus soluciones. Y ha desembocado en el alumbramiento de estos especímenes políticos tan escasamente presentables. Hay más. Pásense por Hungría, por Polonia... 

Jeremy Corbyn, el líder laborista más a la izquierda en décadas, al que ni su partido valoraba demasiado, crece ante el descenso de May. Que la canción superventas en el Reino Unido sea 'Liar, liar' llamando mentirosa a la candidata tory no es una anécdota. Muchos británicos empiezan a atar cabos y ven la diferencia entre las promesas de los conservadores y los estragos que han causado. Por ejemplo en el Sistema Nacional de Salud al que Cameron dejó exhausto y hoy se considera prácticamente desahuciado.

Imaginen nuevos vientos en Europa. Los británicos tienen ahora la palabra.

Si las "clases populares” quieren algo o los líderes del partido morado tienen la convicción de que un número suficiente de personas lo quiere, las razones dejan de importar y se opta por esa querencia?

La concesión por el ayuntamiento de Cádiz de la medalla de oro a la Virgen es incompatible con el laicismo que debería caracterizar la acción política en y de las instituciones democráticas. Asi lo manifiesta Juan Ignacio Perez en su bitácora y estoy 100% de acuerdo con él. La religiosa y la político-institucional deberían ser dos esferas independientes, pues esa independencia es la garantía de una separación real de la Iglesia y el Estado y, por lo tanto, de la igualdad efectiva de todos ante la ley.

En su día fue el Ministerio de Interior el que otorgó una medalla a una virgen. Mereció una amplia crítica porque mediante esa decisión una institución se identificaba con una confesión religiosa; pues bien, la misma crítica merece la decisión del Ayuntamiento de Cádiz, y por la misma razón.
En una entrevista concedida a un diario gaditano, Pablo Iglesias dice, para justificar la actitud de su partido, que “los urbanitas de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas en el pueblo.”
La postura de Podemos en relación con la concesión de la medalla es populista. Es más, las justificaciones dadas son la misma esencia del populismo. Es tan sencillo como que si “el pueblo” –“la gente”, “los humildes”, “los trabajadores”, “las clases populares” (úsese lo que convenga en cada caso)- quiere algo o los líderes del partido morado tienen la convicción de que un número suficiente de personas lo quiere, las razones dejan de importar y se opta por esa querencia. 

martes, 6 de junio de 2017

El Estado de las autonomías ha de afrontar la cuestión de las naciones con el reconocimiento político de las mismas.Y ha de fraguar en un pacto federal como renovado pacto constitucional.

¿Por qué no provocar el acontecimiento que nos pueda sacar del atasco en que se halla la política española, reverso del callejón sin salida en que puede verse el independentismo catalán? 

ctxt.es/es/2017 05 24/Firmas/12977/
catalunya-espana-estado-nacion-referendum-constitucion
El acontecimiento que nos eleve por encima de los cálculos tacticistas en que unos y otros nos vemos arrojados no puede abrirse paso más que por la palabra, esa palabra sin la cual no hay política por ser la palabra que, abriendo espacios de libertad y generando cauces de entendimiento, dota de sentido la acción colectiva propia de lo político como tal. 

Y esa, aquí y ahora, es la palabra que muchos pensamos que puede decirse desde un planteamiento de federalismo plurinacional coherente y consecuente: 

a) coherente, por tomar radicalmente en serio las realidades nacionales, las cuales, si bien tienen un componente cultural, conllevan una ineludible densidad política; 

y b) consecuente, porque una propuesta federalista, en el caso de la realidad política hispana, ha de ir hasta el fondo de lo que reclama de manera inexcusable la reforma en profundidad de un Estado de las autonomías que ha de afrontar la cuestión de las naciones con el reconocimiento político de las mismas que ha de fraguar en un pacto federal como renovado pacto constitucional.  

La Iglesia Católica concluye que estudiar en colegios católicos reduce la criminalidad. (Humor)


lunes, 5 de junio de 2017

Los escaños rotos y el cuerpo a tierra de los diputados

Nos recordaba el Sr. Ezkerra hoy en la prensa que hay quien ha andado buscando estos días una simbología inquietante, un significado profundo, un mensaje apocalíptico en la famosa y ruidosa ruptura de dos escaños que se produjo en el Congreso de Diputados en el momento en el que se procedía a la votación de las enmiendas a los Presupuestos: «el régimen del 78 está agotado», «la democracia se cae a pedazos», y todas las tonterías que queramos pensar.

Pero, mírenlo de otra manera. He incluso les saldrá una moderada sonrisa. De 350 cargos electos que ocupaban sus escaños el 23-F de 1981, sólo tres permanecieron en su sitio y no obedecieron la orden del cuerpo a tierra. De los 350 cargos electos que había en la votación del miércoles pasado, sólo dos se cayeron al suelo. Y se levantaron enseguida para votar de pie esperando a que los ujieres les trajeran unas sillas de repuesto. Algo hemos avanzado. ¿Eh?

domingo, 4 de junio de 2017

Claro que hay que civilizar los sacramentos.

He leído a una amiga católica en su Facebook decir sobre las "primeras comuniones civiles" que "Cuando se quiere tener todo, al final se termina cayendo en el absurdo. Y añade que las “comuniones civiles” son un absurdo. Lo son, porque la comunión es, por sí misma, algo religioso".

¡Vaya! No estoy en absoluto de acuerdo. Intentaré rebatirlo:


En el fondo, no es más que un proceso de justa reversión histórica porque no olvidemos que exactamente eso (más bien exactamente lo contrario) fue lo que hizo la Iglesia primitiva: sacralizar ritos sociales de notable importancia en el proceso de maduración e integración de los individuos convirtiéndolos en ceremonias religiosas. 


Como durante tantos siglos ser católico era obligatorio (la alternativa quemaba), las necesidades de ritualización del desarrollo personal se satisfacían aunque fuera bajo el manto religioso. Pero una vez que hemos conseguido liberarnos de la opresiva dominación eclesiástica, nos encontramos faltos de esos actos simbólicos (ceremonias de iniciación en la mayoría de los casos). De ahí la necesidad de recuperar para la vida civil, para una sociedad aconfesional, lo que nos fue robado por la monopolización católica. 

Ciertamente, la primera y más evidente de estas recuperaciones fue la del matrimonio, naturalmente no limitándola a las parejas de distinto sexo.


¿Y qué decir del bautizo? Nada de limpiar el alma de un imaginario pecado original cometido por nuestros inexistentes primeros padres. Esa no es más que la excusa de los cristianos para apropiarse de un acto tan relevante como es la recepción de un nuevo miembro en el colectivo social, la bienvenida de la comunidad. Ya sé que algunos dirán que la recepción del nuevo miembro en la sociedad se resuelve con la inscripción en el Registro Civil, pero ese acto carece de todo boato que engalane su importancia simbólica. Se trata de hacer una ceremonia con todas las de la Ley, en un salón digno del Consistorio, oficiado por las autoridades democráticas del municipio, con la lectura de algunos textos señeros de nuestra vida social (por ejemplo, artículos de la Declaración de Derechos del Niño) y la firma, con los invitados como testigos, de la inscripción del niño como nuevo ciudadano

Otra. La confirmación civil o "humanista" que es como la llaman, la tienen en Noruega desde 1951. Y no es de extrañar porque se trata también de una ceremonia clave para el desarrollo psicológico, representa el paso de la infancia a la vida adulta, cómo no celebrarla, cómo nuestra sociedad democrática no va a integrarla entre sus instituciones civiles.

Reconozco que resulta más delicado propugnar una extremaunción laica, pero lo cierto es que sería muy procedente. Del mismo modo que la sociedad da la bienvenida al nuevo miembro a través del bautismo civil, debería despedir a quien está en el trance de abandonar este mundo, manifestándole su aprecio. Quién sabe si del mismo modo que los supersticiosos católicos piensan que los óleos pueden contribuir a sanar el cuerpo (además del alma), el cariño de los amigos y familiares que acompañan al moribundo en una ceremonia de este tipo ayudaría también, si no a su recuperación, sí al menos a un tránsito en paz, a una mejor muerte. Nada que ver con el funeral (para el que, por cierto, también hay alternativas laicas) pues de lo que se trata es de que el enfermo reciba y dé los adioses.

Conviene que, en efecto, sean los Ayuntamientos, las instituciones más cercanas al ciudadano, quienes se ocupen de amparar y acoger las pertinentes celebraciones de modo que, a corto plazo, cumplan la función de lugar de reunión de la comunidad que antaño ejercían las iglesias. 

Así, no estaría mal que una vez a la semana el alcalde oficiara en la Casa Consistorial una celebración comunitaria laica, de reforzamiento de los lazos vecinales y exaltación de los valores democráticos, en alternativa laica a las misas católicas. Como en la mayoría de nuestros municipios es probable que los edificios municipales no contaran con espacios suficientes para albergar a los vecinos en estas misas laicas, deberían expropiarse algunos templos que, al fin y al cabo, se usan muy por debajo de sus capacidades