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sábado, 16 de septiembre de 2017

Donald Trump & Puigdemont versus Justicia

También Donald Trump apela al pueblo norteamericano cuando quiere saltarse las leyes del pueblo norteamericano. Pero, sin embargo, ha sido la Justicia norteamericana, haciendo valer su condición de poder independiente, quien ha logrado frenar alguna de esas vulneraciones constitucionales. 

Por ello es un error pensar, como afirma también la alcaldesa de Barcelona, que la justicia no es la solución. Al contrario, ante lo ocurrido la semana pasada en el Parlament los demócratas deben exigir la actuación de la justicia para preservar la democracia. 

Luego tendrá que venir, sin duda, la política y dar paso a esa comisión parlamentaria propuesta por Pedro Sánchez para tratar de la reforma constitucional en materia de organización territorial de España, pero si no preservamos primero la democracia, la política ya estará de entrada desarmada.

Los límites de las soberanías

Las leyes aprobadas la semana pasada por el Parlamento catalán exigen algo inaudito para una ley: suponer que la ley puede ser vulnerada apelando a la soberanía popular. Es un lenguaje tan claro y evidente que parece hasta mentira que no nos adhiramos todos inmediatamente a él: ¿cabe algo más democrático que convertir en ley la voluntad del pueblo?

Sin embargo, me temo que pocas afirmaciones se pueden hallar menos democráticas que la sostenida por Puigdemont y compañía para justificar el quebrantamiento constitucional, estatutario y legal de la semana pasada. Por decirlo con absoluta claridad: afirmar la soberanía ilimitada del pueblo (de Cataluña o de Segovia) es el primer paso para afirmar un poder irrestricto e ilimitado de quienes decidan que ostentan la representación del pueblo soberano.

La democracia, en efecto, requiere que aceptemos que no hay más soberanía que la del pueblo o la de la nación. A renglón seguido, sin embargo, requiere también que quienes expresan esa soberanía a través de la representación parlamentaria tengan claramente marcados los límites que no pueden ignorar sin quebrantar la propia democracia: por ejemplo, alterar el ordenamiento con una mayoría no cualificada para ello y sin el debido proceso. Los parlamentos son soberanos en el sentido de que representan la soberanía, pero son democráticos solamente cuando respetan los límites a su poder.


viernes, 15 de septiembre de 2017

Única solución: Plantear nuevas fórmulas de encaje de Catalunya en España. ¿A qué se espera?

Si la aversión al riesgo recomienda descartar el referéndum, al Gobierno le quedaría sólo otra alternativa para resolver el "problema catalán": plantear nuevas fórmulas de encaje de Catalunya en España con el fin de atraer a una porción de quienes hoy se sienten independentistas. 

En concreto, el votante crucial en esta batalla política es el federalista independentista. Se trata aquellos catalanes que, aún sintiéndose federalistas, simpatizarían con las tesis independentistas si la única alternativa es el statu quo, esto es, una España sin reformar.

El Gobierno debe entrar en la batalla con propuestas de reforma que seduzcan al electorado federalistas catalán. De no hacerlo, difícilmente se logrará reducir el porcentaje de independentistas a niveles que no pongan en peligro la unidad del Estado.

La Europa de los Pueblos ... satélites de la gran Alemania.

Los mapas que se publican en linea con el Instituto Europa de los Pueblos es, tras una segunda lectura, claramente preocupante

Lo primero que  llama la atención es que Alemania aparece  siempre expandida, tras absorber Austria y la Suiza germanoparlante. Y a cualquiera que conozca un poco la historia reciente de la vieja Europa debería de preocuparle.

El sueño de una cercana y acogedora Europa de los Pueblos como alternativa a la fría e insolidaria Europa neoliberal de la austeridad y los burócratas, aparece siempre en medio la gran Großdeutschland rodeada de paisitos, poco más que pequeños satélites de un centro claro e indiscutible.

Una Alemania de cerca de 100 millones de habitantes sin contrapeso en la Unión Europea, al quedar fracturadas Francia, Italia, España y Polonia. El caso de España es curioso, porque según algunos debería quedar reducida a Madrid, las dos Castillas, Cantabria, La Rioja, Extremadura y Murcia. Es decir, un país de menos de quince millones de habitantes si dejamos Canarias, que no aparece en los mapas. Esos quince millones son algo menos que los habitantes que tiene ahora Holanda.

Una Europa fragmentada alrededor de una Großdeutschland no sólo sería el sueño húmedo de un nostálgico de la Alemania imperial, sería un desastre que remataría la decadencia de Europa. En una Europa de paisitos, no habría ninguno capaz de poner en pie una división mecanizada o una flota de aviones de transporte estratégico. Tendríamos una colección de ejércitos de juguete condenados a mancomunar capacidades. Sin ningún país con recursos militares estratégicos, los medios comunes se verían infrautilizados ante cada episodio de falta de consensos políticos.


jueves, 14 de septiembre de 2017

Rufián desprecia las declaraciones de Urkullu

El portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha demostrado hoy que hizo pira al cursillo de cómo hacer amigos en otros grupos nacionalistas con teóricas aspiraciones similares y, a preguntas de una periodista de La Sexta ha restado importancia a la opinión del lehendakari vasco, Iñigo Urkullu, quien había asegurado que el referéndum previsto por la Generalitat de Cataluña "no tiene las garantías debidas".

En declaraciones a La Sexta recogidas por Europa Press, Rufián ha dicho que respeta todas las opiniones, pero ha menospreciado las palabras de Urkullu sobre el referéndum: "Me ha convencido, tiene razón, lo dice Urkullu", ha manifestado entre risas, añadiendo que "forma parte del régimen del 1978" y que "es normal" que se exprese así sobre el referéndum porque "apoya al PP".

Cada día vemos más leña en el fuego y el delirio nacionalista catalán y sus inmediatas consecuencias, cada vez preocupan más a los que pensamos que por culpa de los extremos recalcitrantes que hoy dirigen ambos gobiernos, vamos a ser todos, vociferantes y mayorías silenciosas, los que paguemos las consecuencias.

Todo pinta que vamos a vivir días claramente desagradables para la democracia.

La secesión, cuando un Estado se desgaja de otro, ha venido justificada desde la teoría política por tres grandes argumentos.

elpais.com
-El primero es la teoría adscriptiva, que defiende que el sujeto legitimado para secesionarse es la nación. Una idea muy popular en el nacimiento de Estados-nación durante el XIX. Insisto. En el s. XIX.

-La segunda teoría se conoce como la de causa justa. Según esta idea la secesión solo es legítima de manera excepcional; cuando se violan derechos humanos de un grupo o hay la vulneración de un acuerdo entre partes (normalmente de autogobierno).

-Por último, la tercera teoría se centra en el procedimiento, y establece que una secesión es legítima si se produce mediante cauces mayoritarios, con algún tipo de referéndum pactado. Los casos de Escocia y Quebec serían tipos ideales.

Ninguno de los anteriores puede ser usado ahora como justificación. La senda unilateral catalana requiere amplísimos apoyos dentro y fuera del país de los que el independentismo, a día de hoy, carece. Por lo tanto, lo fía todo a provocar una reacción desmedida del Estado que refuerce el argumento de la opresión. 

Mañana comenzaran su campaña electoral, la quimera teatral seguirá su performance y quedan a la espera de las reacciones de los representantes de la ley. Todo pinta que vamos a vivir días claramente desagradables para la democracia.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Quinventos, oyes !!


La libertad solo para los que apoyan al gobierno, o solo para los miembros de un partido, por numerosos que sean, no es libertad.

"No podíamos estar callados, 

porque demasiadas cosas 
estaban en juego 
como para optar 
por la comodidad 
del silencio cómplice. 

No podíamos estar callados 
mientras Puigdemont, 
Junqueras y la mayoría 
que apoya el gobierno 
estropeaba en 48 horas 
todo el capital político acumulado 
por las fuerzas soberanistas 
en la defensa del referéndum. 

El capital político, la autoridad moral, 
de defensa de la democracia a través del referéndum 
como única manera de resolver este conflicto. 
La democracia sólo puede defenderse 
ante el autoritarismo de Rajoy 
con democracia 
y nunca con métodos no democráticos. 

Quizás dentro nuestro 
resonaban las reflexiones de Norberto Bobbio 
sobre fines y medios. 
Quizá recordamos que los fines más legítimos 
- referéndum y independencia- 
pueden quedar totalmente deslegitimados 
si se imponen con medios no democráticos".


“La libertad solo para los que apoyan al gobierno, o solo para los miembros de un partido, por numerosos que sean, no es libertad. La libertad siempre es libertad para los que piensan de manera diferente. No a causa de ningún concepto fanático de la «justicia», sino porque todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad política depende de esta característica esencial, y su efectividad desaparece tan pronto como la «libertad» se convierte en un privilegio especial”.

Rosa Luxemburg

martes, 12 de septiembre de 2017

¡Hay que recuperar la llave!

www.elperiodico.com/es/opinion/humor
Pues igual así matamos dos pájaros de un tiro.
Abrimos la tumba, quemamos los huesos 

y se los entregamos a la familia
a cambio de la mansión 
que estos días está en entredicho.

Recuperamos la llave,
y nos ponemos a hablar y acordar
una readecuación de la misma 
a los tiempos y necesidades actuales.

¡Venga!

10 razones que muestran el por qué una mitad de catalanes tienen mucho más eco que la otra.

Si, según los sondeos, la mayoría de los catalanes –y sobre todo los más jóvenes—no están de acuerdo con el referéndum auspiciado por la Generalitat, ¿por qué la sensación es justo la contraria? Los que vivimos en Euskadi, vivimos situaciones "similares" y podemos entenderlo partiendo de nuestra realidad cotidiana. 

1.-La verdad es que estar a la contra siempre es fastidioso. Todos queremos ser tolerantes. Pero nadie piensa que van a romper la baraja y a despreciarte de esta manera. Ir con una sonrisa y tocando la bandurria y muy ilusionado no significa tener una bandera moral.

2.-Da miedo enfrentarse a tanta gente que se toma esto de una manera tan emocional. Las multitudes con banderas siempre dan miedo. Y, probablemente, muchos de los que hablan de ilusión y alardean de espíritu cívico, saben perfectamente el efecto amedrentador.

3.-Cuando la propia Administración está dispuesta a saltarse las normas de una manera partidaria sin el menor empacho; es inevitable la sensación de que el que discrepa es clasificado de desafecto.

4.-Los que no opinan como ellos, los nacionalistas radicalizados, ni estan tan cohesionados como ellos ni la lucha contra la independencia es el único objetivo de su vida. 

5.-Es una mayoría silenciosa contra una minoría locuaz, muy organizada y muy subvencionada. 

6.-Nosotros no tenemos una única respuesta para solucionar el problema y ellos sí: la independencia.

7.-No se trata de una guerra entre Madrid y Barcelona o entre catalanes y españoles, sino entre catalanes. La mitad de Cataluña está oprimiendo a la otra mitad y, además, es una revuelta de una parte importante de la burguesía contra sectores más humildes.

8.-Es verdad que en Euskadi te podían pegar un tiro, pero en Cataluña existe la muerte civil. Te puedes jugar el trabajo. El salir del armario políticamente cuesta.  ellos ya han mostrado su verdadero rostro, el de un nacionalismo identitario, supremacista. Quieren ser independientes porque se creen mejores.

9.-Se suele decir que Rajoy es una fábrica de independentistas, pero el argumento se puede también poner del revés: los independentistas son una fábrica de Rajoys en España. No sabe uno qué le parece peor en el argumentarlo secesionista, si la superioridad implícita en que el resto de España ‘no tiene remedio’ o el escaqueo de la responsabilidad compartida.

10.-Nadie piensa que con una minoría y con medias verdades o directamente falsedades, retorciendo conceptos universalmente compartidos como libertad y democracia de una manera burda, se fuera a llegar tan lejos. Pero pasó con Trump y su ‘America great again’ y con el Brexit y su ‘Europa nos roba.

Además, Es evidente que los dirigentes independentistas tienen puestas sus esperanzas en una reacción fallida del Gobierno español: “Puigdemont quiere salir esposado, y es muy difícil no terminar esposando a alguien cuyo objetivo político es ese”. Espero que no se caiga en la trampa.

Quiero confiar en los políticos que buscan soluciones a través del dialogo dispuestos a modificar leyes y constitución en aras del consenso y el acuerdo.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Mi opinión sobre Cataluña hoy

Sobre el mayor problema que tiene España a día de hoy creo que :

1º.-Considero que la situación actual viene de una actitud irresponsable del PP por haber presentado su recurso ante el TC por un Estatut de Catalunya aprobado por la inmensa mayoría plural del Parlament, por la ciudadanía catalana a través de un referéndum, por el Senado y Congreso del Estado.


Por cierto, mienten quienes dicen que fue recortado por Zapatero a instancias de Alfonso Guerra. Mienten porque Guerra quedó en minoría en el seno del PSOE y el Estatut se aprobó con el visto bueno de las fuerzas nacionalistas, entonces CiU y PNV y aunque ERC no lo apoyó posteriormente entró a formar parte del tripartito dirigido por el PSC. La historia y la hemeroteca está ahí, al igual que las declaraciones de Duran i Lleida, Mas y Puigcercos, o Carod Rovira.

2º.-La sentencia del TC destrozó todo el camino andado y ha conducido a la situación actual. Pero la irresponsabilidad del PP no debe justificar la misma actitud de la parte contraria. Comportarse de la misma manera de rodillo anti democrático que lo hizo el PP con su mayoría absoluta, merece la misma crítica y el mismo desprecio democrático.

3º.-Defiendo pues el diálogo, tender puentes en este río de aguas turbulentas, defiendo soluciones, como un acuerdo para eliminar el escollo fundamental, que es tener a Rajoy y su PP en la Moncloa.
Creo en la necesidad de acuerdo a corto plazo de todos los partidos que están de acuerdo en solucionar el tema mediante el dialogo (en teoría todos menos el PP) y que pacten una moción de censura sin condiciones previas para que el gobierno de España lidere un acuerdo entre todas las partes. 

Probablemente, y casi de manera paralela, abría que abrir una vía de negociación de un nuevo Pacto Fiscal con Cataluña que de alguna manera le equipare a Euskadi y Navarra.

En definitiva, busco un compromiso a corto plazo, porque ya hemos perdido demasiado, para abrir un proceso de relectura acordada de la constitución que lleve a nuestro país a convertirse en un Estado Federal Asimétrico Plurinacional.

Toda quimera perseguida a cualquier coste lleva a la frustración

Hoy 11 de septiembre, recoge en mi blog las ideas del artículo que K. Aulestia publicó el sábado en Vocento. Recomiendo su lectura, comparto su opinión y recuerdo el final del artículo: 

El independentismo catalán se ha inventado a sí mismo, por lo que se siente orgulloso. Ese orgullo por la originalidad, que podría resultar patético, está funcionando como factor de cohesión entre los convencidos. Es una de las causas de que no haya quedado ni el más mínimo ápice de espíritu crítico en el seno del soberanismo independentista, tras la última depuración de algunos diletantes que permanecían empotrados en la administración de la Generalitat. La genialidad de haber ideado una vía propia hacia la república propia se ha convertido en seña de identidad para los más entusiastas de seguir adelante, aunque no sepan hacia dónde caminan ni a dónde llegarán.

El efecto inmediato de tan singular modelo es que no hay modelo. El modelo aplicado para hacer de Cataluña una república independiente no es tal, porque en realidad es un círculo ya viciado. La Generalitat ha diseñado una fase de transición descabellada para acceder a ese estadio. Pero la ley correspondiente, suspendida por el TC, no podría aplicarse más que si gana el sí en un referéndum que tampoco tendrá lugar. El secesionismo denuncia que la legalidad española ahoga sus propósitos, y que por eso ha tenido que sortearla. Pero de ese modo vuelve inevitablemente al punto de partida, que es la imposibilidad de modificar el marco jurídico-político vigente si no se procede a la reforma del Estatut y de la Constitución.

La muestra más palpable de que no hay modelo es que nadie lo reivindica, con excepción de la izquierda abertzale; aunque en realidad lo hace a bulto, sin detenerse a valorar cada uno de los hechos acaecidos en Cataluña desde que el independentismo eclosionó en septiembre de 2012. Nada más elocuente que las medidas declaraciones de este pasado viernes, del consejero y portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, preocupado por las iniciativas que pudiera adoptar o promover el Ejecutivo Rajoy, y abogando por «soluciones democráticas y pactadas» para Cataluña. Es verdad que lo que está ocurriendo genera expectación. Pero lo que la gente se pregunta es qué va a pasar, no si el país de los catalanes acabará siendo independiente. La diferencia puede parecer nimia, pero refleja cuando menos el escepticismo con que la sociedad vasca contempla la mera hipótesis de la secesión, de la gestación de un estado propio. El callejón sin salida catalán interpela al soberanismo independentista vasco, porque en ningún caso representa un modelo de éxito. Todo lo contrario. De hecho, no hay modelos de éxito para la independencia en la Europa de la Unión. La frustración no deriva del reconocimiento posibilista de la realidad, sino del fiasco en que se convierte una quimera, por legítima que sea, cuando se pretende alcanzarla a cualquier coste. Cuando se pretende que una parte arrastre tras de sí a toda la sociedad.

domingo, 10 de septiembre de 2017

La regulación internacional del derecho de libre determinación de los pueblos encuentra su verdadera razón de ser en el proceso de descolonización.

En general, cuando se habla del derecho de libre determinación se reconoce a la población de los Estados y a los territorios no autónomos advirtiéndose, en este mismo sentido, que tal derecho no autoriza, ni fomenta "acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes (…) dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color".

Por tanto, no se puede ignorar, salvo que la intención sea confundir, que la regulación internacional del derecho de libre determinación de los pueblos encuentra su verdadera razón de ser en el proceso de descolonización. Fuera de estos supuestos, sólo parece razonable aceptar la libre determinación en aquellos casos de pueblos anexionados por conquista, dominación extranjera, ocupación o pueblos oprimidos por violación masiva y flagrante de sus derechos. Nada de lo expuesto puede ser, afortunadamente, predicable de Cataluña.

Soy de la opinión de que España necesita afrontar un proceso de reforma constitucional ( 'La reforma de la Constitución: ¿Por qué, para qué, cómo y cuándo?') que permita recuperar la fortaleza de un proyecto político de nación que hoy creo honestamente que se ha perdido.

Tal reforma constitucional constituiría el único mecanismo para hacer jurídicamente posible la legítima reivindicación política que expresa Cataluña de querer decidir. Ciudadanos y PSOE ya han manifestado su voluntad de explorar esta vía. Señor presidente, usted dirá. Pero el tema es algo más que urgente.

España no es la nación más antigua de Europa

Mariano Rajoy, sus ministros y mucha gente que se autoproclama defensora de la España de "siempre" llevan repitiendo la frase como si fuera un mantra desde hace mucho tiempo: "España es la nación más antigua de Europa con más de 500 años de convivencia". 

La cosa es que la frase tiene varias incongruencias. La primera es la utilización de nación en lugar de Estado, ya que nación hace referencia a un sentimiento, algo muy difícil de fechar, mientras que si habla de 500 años es porque se está refiriendo a los reyes Católicos que fueron los primeros en gobernar sobre un territorio muy cercano al que actualmente ocupa España, aunque lo hicieron sin unificar sus Reinos que mantuvieron sus propias leyes y costumbres, cuatro Cortes diferentes, fronteras interiores y multitud de culturas (cristianos, judíos, mudéjares...)Los Reyes Católicos nunca usaron el título de Reyes de España por la sencilla razón de que no existía.

Pero es que, además, si aceptamos y damos como buena la fecha de los Reyes Católicos, España tampoco sería el Estado más viejo de Europa ni mucho menos, de hecho sería el más joven de todos sus vecinos, con Francia, Inglaterra, Portugal e, incluso, Andorra habiéndose formado antes.